abril 03, 2024

 quiero apretar la letra "A" hasta que me duela el dedo, se rompa, o me canse. Eso representaría el grito que no estoy dando, todo lo que tengo adentro y no saco, todo lo que no escribí estos dos últimos años y no sé por qué.

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No escribo porque tengo miedo a ser mediocre. Porque creo que no tengo nada bueno para decir, porque no estoy a la altura de lo que podría decir, porque no sé, porque tengo un miedo terrible a fracasar, porque mejor hacer cualquier cosa, en vez de escribir. Mejor no hacer, a ver si todavía no soy perfecta o la mejor de todas.

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¿Tengo que ser la mejor de todas? Sí, por supuesto porque esto es lo único que hice toda mi vida que me salió más o menos bien y si llego a arruinarlo ¿qué mierda me queda? ¿Me quedo yo conmigo misma? No gracias, nadie quiere estar conmigo por qué yo querría eso también.

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Todavía me acuerdo de ese día donde no podía ser suficiente para mi papá, entonces me levanté y rompí una botella de vidrio y casi me la inserto en el brazo. Como si eso fuese a calmar el dolor. Ahora que mi papá se murió ya ni siquiera siento esa necesidad de superarme, de siquiera sentir que hay algo que tengo que superar, o algo en lo que tenga que ser buena. Encima de que te moriste no sintiendote orgulloso de mí ahora ni siquiera tengo un objetivo, ahora ya nada importa porque ni siquiera vas a poder ver lo maravillosa que puedo ser. Ahora simplemente lo tengo que hacer por mi, la inutil e inservible. ¿por qué? no lo sé aún. No sé ni siquiera por qué valgo la pena.

*¿Cómo mierda me iba a sentir en paz con todo esto adentro? ¿Cómo mierda alguien se puede sentir en paz o liviano con todo esto? ¿Cómo me voy a sentir suficiente para mi misma? ¿Cómo puede dejar de importarme tanto lo que los otros piensan de mí? ¿Cómo puedo hacer que esto sea suficiente para mi?

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Siento que en este momento es más barato que me muera a seguir viva. Por lo menos, dejaría algo de dinero a mi familia, algo de lo que disfrutar.

marzo 27, 2024

 Me gusta venir acá porque escribo y publico pero nadie lo lee, entonces no siento la presión de la mirada ajena. Me pesa tanto la mirada de los demás y lo que tengan para decir, aunque me inquieta más lo que no dicen y sí piensan, la forma en la que su mirada se transforma después de saber, cómo me miran después de leer.

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Sonás igual a los personajes de mis series favoritas. Hoy me dijiste *twat* y me reí. Sé que querés hacerme reir y probablemente no sepas como porque te puse límites y creo que no sabés como hacer para acercarte sin lastimarme.

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Te saqué casi toda la atención que te daba, pero dejé un poco por si eventualmente volves porque no estoy lista para cortar esto, no quiero rendirme con esto. No sé si me duele más lo que no es, lo que me imagino que quiero que sea, la vez que me dijiste *delusional* y estoy segura que te referís a que no te escucho ni te presto atención.

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Me dijiste que podés ser un buen amigo honesto. Aunque creo que ni siquiera podrías hacer eso.

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¿Cómo es que los varones se vuelven tan inseguros cuando sos vos misma, y esa versión de vos misma es segura, brillante, hermosa y exitosa?

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¿Cómo es que algunos varones te dicen tantas cosas hermosas porque sos segura, brillante, hermosa y exitosa?

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Hoy creo que simplemente entendí eso que tanto me cuesta entender que es la aceptación. Esa sensación de derrota, de dejar de luchar y resistirme tanto. Esa misma sensación creo que es, justamente, la de derrota. 

marzo 11, 2024

Siempre se vuelve a donde uno sintió placer

¿Como voy a apretar ctrl tab y no va a traerme del título al cuerpo del texto? Cualquier cosa para no pensar que estoy presionando mis dedos contra el teclado para escribir algo que no es un email de trabajo, o un chat con mis amigas. Estoy escribiendo ahora mismo y quiero dejar de pensar en esto pero es algo que me obsesiona bastante más que vos y eso muy importante: quiero dejar de pensar tanto en vos y pensar más en mí, en mi culo gordo, en mi panza gorda, en mi cara redonda sin forma de los muchos kilos que acumulo. Al menos ahora volví a escribir.


Vine acá porque leí un poema de Borges que me gusta, que habla sobre nunca volver a ser feliz, o bueno dejar de serlo. Y me acordé de este blog que tengo desde que soy una adolescente que le dolía todo el cuerpo, le dolía toda la vida. Te tengo, pequeña, quedate tranquila que te abrazo y te tengo todo lo que nadie te abrazó y te tuvo. Está todo bien ahora, soy hermosa, inteligente y poderosa, aunque todavía estoy gorda, pero eso ya lo vamos a solucionar.

Volví porque en algún punto siento placer cuando me duele por eso me gustas: porque me da placer que me digas que soy fea, y que te rías con eso, que sepas que no diciéndome algo lindo me vas a tener ahí, muerta por vos. Me querés muerta, y mi psicóloga tiene razón: si me querés muerta y me maltratas probablemente seas un tóxico que mucho no me quiere. Pero qué se yo de un amor sano si cada vez que algo no me sale dejo de comer por varios días, como si eso fuese a resolver mis problemas.

Debería matar la fantasía de que ser flaca es la solución de todo. Pero la alimento porque de alguna manera es mi consuelo. Sé que cuando sea flaca probablemente vaya a querer morirme de nuevo, tal vez por eso me guardo en este cuerpo gordo porque al menos puedo odiarme tanto por tenerme que por no tenerme.

No voy a mentir: extrañaba sentir esta angustia que me golpea cada uno de mis huesos, que me entumece los músculos, que me hace gemir. Soy una adicta a esta sensación porque me hace sentir algo entre tanta nada y tanta tranquilidad.

Ah sí, ahora estoy tranquila y no es suficiente. La incomodidad de que todo esté en su lugar, de que el mundo se haya vuelto un lugar equilibrado realmente no me parece en absoluto. Afuera llueve y siento que es la señal perfecta para mostrarme de que el sol nunca solucionó nada, que el agua la fuerza de la vida y la energía, que el sol no es más que el descontrol de felicidad, un libertinaje de dar y dar y dar y nunca recibir nada.

Volví porque acá siempre tuve un lugar, y lamento no venir tan seguido. Sé que algunos me juzgan por no escribir, pero me dolía tanto, me dolía más que este dolor que siento porque soy caprichosa y no puedo tener lo que quiero. Perdón, sé que probablemente no vuelva en algún tiempo o sí, no sé, pero perdón por adelantado, a veces me quiero esconder en esa nube de felicidad y entumecimiento, me olvido que no es menos doloroso, me olvido que las nubes son aire denso y la felicidad no existe en este mundo. Elijo creer en las estupideces y en el poder de una sonrisa. Me pierdo la fuente inagotable de potencial que es la angustia.

octubre 07, 2022

volví parte 2

Sabía que iba a volver, que iba a cavar tan profundo que no iba a poder salir, lo sabia. Pero siempre vuelvo a donde supe sentir mucho dolor, a donde supe sufrir.

enero 24, 2022

volví

Estoy más viva que nunca, ya estuve muerta, ya sé lo que es eso.


diciembre 27, 2016

Nunca me ahogué realmente, pero me hago una buena idea de lo que se siente. Querer respirar por costumbre y no poder, o poder un poquito, sentir un alivio momentáneo y efímero y no poder seguir. Así se siente: no poder nunca ser suficiente para ser, no puedo ser porque no llego a tener todo lo que tengo que tener para serlo, entonces me pierdo y como ni siquiera puedo respirar, empiezo a perder la parte vital de mì, porque necesito respirar para ser, ¿verdad?
El fracaso me sigue. Soy sólo un cuerpo que no puedo exteriorizar porque me hace mal, me duele, no puedo ni siquiera sacar dióxido de carbono porque se me tapa todo, no entiendo cómo hacer. Me desespero en el medio, no entiendo cómo puede ser que no pueda respirar, algo tan fácil, ¿Cómo voy a seguir mis sueños si ni siquiera puedo respirar? No puedo dormir, ni comer, ni estar ahí. Sueño y anhelo mis tendencias suicidas: las extraño. Ya ni siquiera pienso en morirme para terminar con este dolor ni puedo entender si eso es bueno o malo. Por lo menos antes tenía un objetivo que significa no sentir más dolor. 

noviembre 20, 2016

Siempre vengo corriendo acá cuando tengo muchas cosas que gritar. Siempre vuelvo a este espacio. ¿Será que este es mi lugar en el mundo? Esta hojita blanca, que ni siquiera es una hoja real, es un espacio en internet que ni siquiera es mio de verdad.
Lo que sí sé es que siempre vengo acá, y lloro mientras escribo. Encuentro una elocuencia que no puedo traducir en palabras: debo ser mejor escribiendo. Igual, eso sólo me pasa cuando tengo ganas. A veces todas ellas no tienen muchas ganas de hablar, ni de escribir, y se hacen las tontas, confundiéndose unas a otras para que yo también me confunda.
Y sí, soy buena mezclando las personas. Yo, tú, el/ella. Nosotros, vosotros y ellos. Siempre tuve claras las personas, el problema es que nunca me tuve bien clara. Y, sin embargo, aquí sigo. 

noviembre 01, 2016

Cada tanto recibo la sacudida más grande, el golpe más duro, los cortes más profundos. Y es que cuando uno sufre dolores tan intensos, tan desgarradores, no puede seguir así como así. Debe volver a sentirlos en algún momento para recordar. Recordar que venís de ahí, que estás dañada, que ya estás cortada, golpeada y aturdida, y que eso te hace ser quien sos ahora. 

agosto 21, 2016

Hola angustia, tanto tiempo. Ahora corro algunas cosas, hacía mucho que no venías por acá. 

julio 04, 2016

En estos días de tanta violencia e impunidad no puedo dejar de acordarme de Julio Cortázar diciendo:
"Cómo me duele Buenos Aires"